domingo, 29 de julio de 2007
Gatos sensibles
Maullidos,
Penélope.
viernes, 27 de julio de 2007
No sólo de gatos y tejidos...
Días hacen que quería escribir un poco sobre esto, sólo plantear algunas cosas… tomar ideas que vi por ahí en los diarios, revistas u otros medios; las esparcidas en nuestras conversaciones con El Nino y con algunas amigas, reunirlas sin más intención que re-re-re-reflexionar sobre la vida en el siglo XXI y el cambio en nuestro planeta. Sin pretensiones. Sin presiones.
Es innegable –aunque algunos insistan en hacerlo- el cambio climático de nuestro hogar, la Tierra. Tengo 31 años y recuerdo que cuando niña no me insolaba con la facilidad de ahora, las lluvias eran moderadas y venían casi siempre en la misma fecha… el verano era caluroso, pero no al punto de ahogar. El calor no mataba tantas personas en el verano del hemisferio norte, ni congelaba todo en el hemisferio sur, y poco a poco comenzaban las preocupaciones por la extinción de ciertas especies por el tema del cambio.
Me pregunto ¿por qué estamos en este punto?? ¿¿podemos hacer algo para sino revertir, al menos, detener ligeramente los efectos indeseados en el clima terrestre?.
¿Será que la acumulación de riqueza ciega a quienes están en la cumbre de la pirámide económica? ¿Será que ciertas tecnologías excesivamente contaminantes nos tienen subyugados?.
¿Será que poco a poco perdimos el cariño por lo natural, por lo básico, por lo original?.
Con fecha 12 de este mes en una carta al Director del diario de circulación nacional “La Tercera” un señor llamado Francisco Arancibia Villareal planteaba como respuesta a una columna de un señor Carlos Martínez que parte de la soberbia del sector económico que no reconoce el daño al planeta producto de la ambición empresarial, proviene de la herencia judeo-cristiana. Y creo que tiene razón, la Iglesia ha proclamado históricamente que la Naturaleza y los Animales están al servicio del Hombre, por lo tanto trata al medioambiente depredándolo sin pensar en las consecuencias. Me gustó mucho esa carta, pues al final mencionó a mi santo favorito: San Francisco de Asís, un olvidado o un sepultado por el catolicismo, pues fue de verdad un rebelde, de verdad un disidente que tuvo que crear su propia orden por creer y difundir la pobreza y el respeto a la Naturaleza. El 4 de octubre es fiesta para mí, y desde hace un tiempo decidí saludar a mis seres queridos e intento recordarles el legado de Pancho. La anécdota del lobo dice mucho de su forma de vida.
Creo que es por esa soberbia, por creer en esa supuesta hegemonía de los humanos tenemos a nuestro planeta al borde del colapso. Asimismo creo en la tecnología, amo las comodidades, me declaro burguesa, sin embargo también creo en el respeto, en la posibilidad de disminuir la contaminación, de usar otros medios a través de la misma tecnología, del desarrollo, del estudio y de tomar en cuenta –como señala Arancibia en su carta- la actitud de los pueblos y civilizaciones primitivas de convivir con la naturaleza, de escucharla y procurar el equilibrio entre las criaturas. Y me atrevo a decir que mediante controlar las ambiciones humanas particulares y personales en pro del bien común, mediante la inclusión en nuestra cultura el respeto por el entorno.
Por otro lado, en el diario regional El Día, Marcial Robledano Perucich -el mismo día- mencionó una teoría interesantísima: la resonancia Schumann, planteada por el físico alemán, quien en 1952 comprobó que cito a Robledano : “la tierra está rodeada de un campo electromagnético poderoso que se forma entre el suelo y la parte inferior de la ionosfera situada a unos 100 km por encima de nosotros. Ese campo posee una resonancia más o menos constante del orden 7.83 pulsaciones por segundos. Funciona como si fuera un marcapasos, responsable del equilibrio en la biosfera, condición común de todas las formas de vida..” y que “Por miles de años el palpitar del corazón de la Tierra ha tenido esta frecuencia de pulsaciones….. a partir de los años ’80, y de forma más acentuada a partir de los años ‘990, la frecuencia se elevó de 7,83 a 11 y a 13 hercios”
El Nino me trajo ambos diarios, se lo agradezco, y fue casi una revelación para mi y quien sabe si para él… darnos cuenta que el hecho de “sentir” que la vida pasa más rápido no es sólo una percepción de algunas personas, sino que tiene una base científica que alguien ha estudiado y lo ha demostrado empíricamente con su ciencia.
¿Podremos asumir que nuestro ritmo de vida desarmoniza con la Tierra?, que así como nosotros necesitamos del contacto físico, de las miradas, de los besos, los abrazos, nuestro planeta también lo resiente: ¿ se fijan que ya no tocamos la Tierra?.
jueves, 26 de julio de 2007
Dos corazones
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| Solo Crochet |
lunes, 16 de julio de 2007
Patrones
Mantita, bufadas...qué lentitud!!!
pero luego me parecieron demasiado dispersos, y opté por un solo diseño, y entonces una vez más, el espíritu de Penélope me poseyó y a destejer se ha dicho!! Este es el diseño por el que me decidí, y en el que estoy flojamente trabajando. Debo decir que el modelo está entre los cuadritos que tiene Silvana en sus revistas, aunque yo lo obtuve de otro blog que por supuesto no recuerdo:
Por otro lado, necesitaba un cinturón y cuando fui a comprar no encontré de mi gusto, todos llenos de “chacharachas”, brillos y piedras demasiado reflectantes, amén de anchos... no servían para mis pantalones de diario, o jeans de temporadas anteriores, así es que adivinen... EXACTO! Encontré un hilo negro acrílico de dos hebras en mi caja de lanas, cogí el crochet Nº 2 y urdí 9 cadenetas que comencé a tejer en punto enano. Compré unas argollas plásticas baratísimas, y esto es lo que llevo avanzado:
Y esta es la foto de la bufanda que hice copiando la que me regaló tía Dila ( modelo: Gaby) ,es super fácil: se teje un rectángulo de unos 15 cms de ancho hasta lograr 40 cms en reves-derecho con palillos no muy pequeños, yo usé Nº8 para una lana Cisne Matiz verde, cerrar. Luego, con el resto de la lana, cortar flecos de 1.60 mts ( o un poco menos si no la quieren muy larga) y juntar unos 5, doblarlos por la mitad, y pasarlos por la parte de abajo del rectángulo doblado en dos, formando un ojal. De este modo no es necesario coser el ojal, sino que se une con los mismos flecos. ; para usarla se pasa alrededor del cuello y los flecos se meten por el ojal.





