Mostrando las entradas con la etiqueta Historias de Gatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Historias de Gatos. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de agosto de 2007

Apología del gato

Hace un año o dos atrás, y producto de la desaparición de varios de nuestros gatos, me decidí a enviar una carta a dos de los periódicos de circulación regional, siendo publicada en ambos. De ella repetiré ciertos temas que me atrevo a plantear tras una experiencia personal de 25 años como dueña de gatos, y también de la experiencia compartida con El Nino, quien anoche me hizo un regalo enorme, inesperado y valiosísimo, a saber y textual: “te regalo todas las cosas que se me ocurren, para que las uses en tu blog”, entonces entiendo que en el regalo se incluyen aquellos tópicos que hemos conversado y discutido como amantes de los gatos, entre muchos otros…

Por muchos años el gato ha sido temido, despreciado, desprestigiado como una criatura oscura, envidiosa y maligna. Sin ir más lejos una de las supersticiones más comunes es la mala suerte que trae el cruzarse con un gato negro, históricamente asociados al mal y a la compañía de las brujas. Sin embargo, siendo realista les pregunto: ¿cuántos gatos han causado la muerte directa y gratuitamente producto de su ataque a niños, ancianos y/ o adultos en el último año en nuestro país, por ejemplo? O ¿Cuántos reportajes y noticias han dado cuenta de la muerte de un humano a manos de un gato en los últimos 15 días?. Me atrevería a decir que ninguno, entonces ¿ donde está la maldad de estas pequeñas y salvajes criaturas que ofician de mascotas?.

Más aún ¿ quien de ustedes usa un gato o varios gatos como resguardo en vuestras casas?? ¿ Quien de ustedes ha logrado que un gato obedezca una orden y se tire al cuello de una persona logrando dominarla? Nuevamente aventuro a decir que ninguno. Cuando vean un gato en sus patios, salpíquenlo con agua o simplemente grítenle - ¡Sale!- y vean lo que sucede… el gato simplemente huirá despavorido, no los morderá, amenazará con sus dientes y garras o les gruñirá. Si es un ejemplar dominante, como mucho se irá a paso lento y marcará el territorio. Los arañones y mordidas suelen ocurrir en situaciones puntuales en las que sienten dolor y están impedidos de huir.

El gato es una mascota noble, cariñosa, incondicional, con personalidad propia que no se transforma en carga. Puedes dejarlo solo varios días y te recibirá con afecto y alegría, si no le dejas alimento ( qué mal amo!) se lo procurará el mismo como también es capaz de encontrar donde guarecerse. Además, por regla general ocultan sus deposiciones y procuran la limpieza en sus cuerpos; un gato dedica entre 5 y 10 minutos a limpiarse varias veces por día, incluso se limpian mutuamente entre ellos.

Pude haber dicho mucho más de ellos, pues hay mil cosas que decir y probablemente lo haga en una próxima entrega. Por ahora y para quienes gustan de la literatura -y son desprejuiciados con los gatos- recomendaré: “Los gatos de Ulthar” de H.P. Lovecraft; “Mi vida con el Lama” de Lobsang Rampa ; “El gato Negro” de Edgard Alan Poe y el texto que usamos para nuestro parte matrimonial : “Oda al gato” del poeta Pablo Neruda que dejo a vuestra disposición. Maullidos

P.

ODA AL GATO

(PABLO NERUDA)

Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere.


El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro.


No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche.


Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato.


Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gato.


Yo no.
Yo no suscribo.
Yo no conozco al gato.
Todo lo sé, la vida y su archipiélago,
el mar y la ciudad incalculable,
la botánica,
el gineceo con sus extravíos,
el por y el menos de la matemática,
los embudos volcánicos del mundo,
la cáscara irreal del cocodrilo,
la bondad ignorada del bombero,
el atavismo azul del sacerdote,
pero no puedo descifrar un gato.
Mi razón resbaló en su indiferencia,
sus ojos tienen números de oro.

domingo, 19 de agosto de 2007

POLLERA HABEMUS!

Después de Penelopear tanto tiempo, por fin hoy terminé mi falda!! Está realizada con punto entero, como base 64 cadenetas y tomando como referencia instrucciones que publicó hace mucho tiempo Silvana, para las disminuciones que no se me dan muy bien. La adorné con 4 pequeñas flores en una cascada, aunque en un principio pensé en hacerle puntilla. Usé lana Iona de Patricia color gris matizada -unas 4 o 5 madejas de 100 grs, no recuerdo bien- y crochet Nº4.

Acá les dejo fotos: opiniones, comentarios, críticas, sugerencias, cualquier expresión es bienvenida. AH! para que no se me caiga, le pondré una cinta de raso color gris o negra en la pseudo pretina, pero eso lo tengo que comprar mañana,no recuerdo tener entre mis cachureos una cinta ancha de esos colores.




Por otro lado, estoy muy entusiasmada con el zig zag, usando el patrón tomado de un libro de crochet que Marcela encontró en la galería publica de "puntoyseguido"y dejó en su blog durante julio, de la pagina donde salen varios patrones tomé el #213 pues fue el que me costó menos sacar. De todos modos, por si a alguien le parece útil acá lo dejo junto a unas fotos de lo que estoy tejiendo presentadas por mis modelos felinos pues gatos y lanas son dos vicios afines:

jueves, 16 de agosto de 2007

INTERCAMBIO

Pues bien, Angelita me convenció...

"Enviaré un regalo hecho a mano a las primeras TRES personas que contesten a este post, pero éstas tienen que comprometerse a hacer lo mismo en su blog... ¿En cuanto tiempo? ¡En 365 días! ¿Y qué hay que enviar? Cualquier cosa hecha a mano vale: calcetines, bufandas, ganchillo, decoupage, bisuteria, cestería, ropa, lo que sea, pero hecho artesanalmente y por tí."

Esperaré...

domingo, 29 de julio de 2007

Gatos sensibles

El viernes en "La Tercera" salió la siguiente nota que espero les guste a los amantes de los gatos. Jodowrosky ( Alejandro, el escritor-dramaturgo) señaló alguna vez en una entrevista, que los gatos son sanadores y adivinan donde están nuestras dolencias, por ello se posan en esa parte de nuestro cuerpo... debe existir una base científica, parecida a lo que dice esta nota, sin embargo, prefiero seguir creyendo que son criaturas pseudomágicas en este mundo tan real.
Maullidos,
Penélope.

lunes, 16 de julio de 2007

Mantita, bufadas...qué lentitud!!!

Acá dejo las fotos del proyecto de la mantita de guagua para mi amiga Nindë, la verdad es que me cunde poco. Primero tenía todos estos cuadritos:

pero luego me parecieron demasiado dispersos, y opté por un solo diseño, y entonces una vez más, el espíritu de Penélope me poseyó y a destejer se ha dicho!! Este es el diseño por el que me decidí, y en el que estoy flojamente trabajando. Debo decir que el modelo está entre los cuadritos que tiene Silvana en sus revistas, aunque yo lo obtuve de otro blog que por supuesto no recuerdo:

Por otro lado, necesitaba un cinturón y cuando fui a comprar no encontré de mi gusto, todos llenos de “chacharachas”, brillos y piedras demasiado reflectantes, amén de anchos... no servían para mis pantalones de diario, o jeans de temporadas anteriores, así es que adivinen... EXACTO! Encontré un hilo negro acrílico de dos hebras en mi caja de lanas, cogí el crochet Nº 2 y urdí 9 cadenetas que comencé a tejer en punto enano. Compré unas argollas plásticas baratísimas, y esto es lo que llevo avanzado:

Y esta es la foto de la bufanda que hice copiando la que me regaló tía Dila ( modelo: Gaby) ,es super fácil: se teje un rectángulo de unos 15 cms de ancho hasta lograr 40 cms en reves-derecho con palillos no muy pequeños, yo usé Nº8 para una lana Cisne Matiz verde, cerrar. Luego, con el resto de la lana, cortar flecos de 1.60 mts ( o un poco menos si no la quieren muy larga) y juntar unos 5, doblarlos por la mitad, y pasarlos por la parte de abajo del rectángulo doblado en dos, formando un ojal. De este modo no es necesario coser el ojal, sino que se une con los mismos flecos. ; para usarla se pasa alrededor del cuello y los flecos se meten por el ojal.

miércoles, 4 de julio de 2007

Sofía

Ante la imposibilidad temporal de subir las fotitos con los avances tejedores, dejo aquí otra de las Historias de Gatos.

Sofía

Era el invierno de mi último año de colegio, 1993. Una de mis grandes amigas tenía muchos meses de embarazo y mi ahijado vendría al mundo en pocos días, porque no recuerdo la fecha exacta de la llegada de Sofía, puede haber sido a fines de agosto, o principios de septiembre.

Recuerdo que una tarde mi vecina Andrea llegó corriendo y me pidió por favor que cuidara un gatito por unos días, pues su prima pequeña había muerto a varios de esa camada tirándolos al aire y dejándolos caer; ella quería esta gatita para una amiga. Al ver esa bola de pelos multicolor (carey en estricto rigor, “floreada” para mi) , no pude negarme y entré a la casa con ese pompón en las manos. No tenía más de un mes, era puro pelo!!!! Y al sentirse segura en mis manos, comenzó a chupar mi polera! … siguió con ese vicio varios años más. No pude resistirlo, la llamé Sofía, como la Dulcinea de Pedro Balbuena en “Tantas veces Pedro” mi novela favorita de Alfredo Bryce Echenique, gran escritor peruano. En la casa la aceptaron, aunque no con mucha alegría pues sus pelos comenzaron a invadir los espacios.

Pronto se transformó no sólo en mi mascota, sino también en la de mi hermano, aunque él no lo crea. Jugábamos con esa belleza, la acunábamos y le dábamos de comer. Por fin pude lograr que me permitieran dormir con un gato!! Sofía era mi amiga y dormíamos juntas. Cuando Andrea la reclamó, le dijimos que buscara otra mascota para su amiga, que ahora Sofía era nuestra y no queríamos arriesgar su vida en manos de una pequeña malcriada como su prima.

Pasó el tiempo, y al año siguiente en agosto, parió su primera camada… ERAN LOS ARISTOGATOS!!! Nunca he visto 4 gatitos más hermosos que esos: uno negro, uno gris lanudo con “corbata, calcetas y guantes” blancos; una rubia con guatita blanca y una “vaquita” blanca con dos lunares multicolor, uno en su cuerpo y otro en la frente, amén de la cola anillada, como su padre, un gato pendenciero a quien bautizamos como Patán por su aspecto sucio, su cicatriz en medio de los ojos y mirada desafiante, terror de los techos.

Patán fue el gran amor de mi Sofía, y pese a los retos y amenazas de mi tía Emma irremediablemente le dejaba comida en el plato, comenzaba a mandarle “telepatogramas” hasta que Patán aparecía por los techos y baja a comer lo que ella dejaba para él. Excelente madre, enseñó muy bien a sus pequeños. Todos tuvieron hogares felices. La segunda parición no tuvo tanta fortuna, pero igual eran gatitos lindos. Tras eso, la esterilizamos y Sofía comenzó a crecer y engordar. Es una gata muy pero muy inteligente.

Estando en la universidad, hice dos amigas ( más de dos, pero para este relato sirven ellas), ambas Cármenes, Carmen Paz que adora los gatos y Carmen Gloria quien los detesta. La primera cogía a Sofía en sus brazos llenándola de mimos y cariños y besos… y la segunda tenía que arrancar de los rasguños solapados que Sofía le daba estando en brazos de la otra ja ja ja!. Por su lado, Bastián -mi ahijado- cada vez que iba de visita siendo pequeño quedaba totalmente maravillado con esta gata, y teniendo tres o cuatro años le causaba mucha gracia cuando algún humano se presentaba como “Sofía”, porque para él, “Sofía” era nombre de gato!!.

Se me perdió un mes, entre enero y febrero, todos los días invariablemente salía a gritar al antejardín y el patio, coreada por mi tía Emma, aunque mi mamá nos retaba diciéndonos que la gata no iba a volver. Juro que varias veces escuché su maullido a la distancia, y eso me alentaba para seguir haciéndolo. La noche de un 14 de febrero, sentí un salto en el techo del lavadero: -SOFIA!!!- Exclamé. Mi madre por quincuagésima vez me dijo: -Córtala pues! Esa gata no va a volver-, pero al salir al patio trasero… Sofía literalmente saltó en mis brazos, venía flaca y enferma, no me cabe dudas de que alguien la retuvo por ese mes, y estaba de regreso conmigo, para siempre.

Pasó el tiempo y mil aventuras con ella, hasta que el año 2000 me vine a Ovalle. Su reacción inicial fue de tristeza, pero luego comenzó a ignorarme y a huir de mi en cada visita a Santiago. Curioso, porque al Nino nunca le hizo un desaire y aceptaba sus cariños pese a que ahora no eran tan frecuentes sus visitas. Por otro lado, dicen mis madres que cada vez que voy a llegar de visita, ella se pone contenta, corre por la casa saltando y ensuciando las paredes pese a sus casi 14 años. Aún a veces le arruina las pantimedias a mi tía Lucy, la espera a la vuelta de una muralla y cuando Lucía viene, estrella sus garras en la pierna de mi pobre mamá-tía como si no se diera cuenta que lo hizo, luego la retira y entonces ya la panty con hoyos ya no sirve, a menos que mi tía deviniera en Gloria Trevi!. Todavía 14 años después ignora a mi madre, pues sabe que no gusta de los animales, o por lo menos no como lo hago yo.

Sofía sigue en mi hogar de origen, viviendo sus gatunos años dorados. Medio sorda, medio ciega; con un genio tremendo y voluble, pero hermosa y majestuosa como nunca. Sigue cazando de vez en cuando y de cuando en vez, o por lo menos avisa si algún roedor merodea la casa, jubilada y todo, trabaja!!. Últimamente doblega su orgullo y acepta una que otra caricia de esta gatera servidora que hace 14 años la eligió como su partner.

miércoles, 27 de junio de 2007

Violenta

Violeta

A poco tiempo de mi llegada a Ovalle el 2001 ya conocía a un conductor de colectivo, un señor mayor muy serio y poco dado a la conversación, el señor Jopia. Una tarde regresando a mi casa con espanto vi a un pequeño gatito gris atigrado cruzar entre las ruedas de una camioneta en movimiento.

Ante mi aparatoso gesto de horror el señor Jopia preguntó : -¿Quiere bajarse a tomar el gatito?- naturalmente dije que si y bajé corriendo hasta lograr tomarlo en mis manos. Era un bello ejemplar. Me subí al colectivo nuevamente y el gatito comenzó a encaramarse en mi cabeza, deslizarse por la espalda y tratar de escapar.

No recuerdo bien si en el auto o en la casa descubrí que era gatita... llamé al Nino y le dije que quería llamarla “Flush” como un personaje canino de un relato de Virginia Wolf, no le gustó, y ante la posibilidad de nombrarla, la llamó Violeta, como la flor.

Violetita, mi primera compañera de casa, mi amiguita... parecía un amigurumi con su cabeza grande y su cuerpo chiquitito. Pronto creció y se transformó en la delicia de los niños del barrio acostumbrados a ver perros...

Violeta escapaba por entre las rejas del pasaje ante mi estupor y mi amiga-vecina D. la seguía casa por casa hasta que me devolvía la tranquilidad peluda y ronroneante a los brazos!!!.

Violeta aprendió a buscarla en mis ausencias, le golpeaba a D. la ventana de su casa exigiendo comida, agua, o simplemente un cariño para poder ir a dormir.

Era increíble, violenta... astuta y divertida, se trepaba por las cortinas, me acechaba desde la escalera, me cazaba y me lamía. Jugábamos a la mafia, yo le decía “bésame el anillo!!” y ella fingiendo obediencia, en una complicidad casi teatral lamía mi mano. Era extremadamente pulcra y usaba sólo su caja de arena.

Invariablemente aparecía en la esquina antes de que bajara del colectivo, pese a los cambios de horario de mis llegadas. Siempre corría a mi encuentro y caminábamos las dos casas que mediaban entre la esquina y la nuestra.

Tras castrarla, engordó en exceso y sufrió de síndrome urológico felino... pero mejoró con las prescripciones veterinarias y la dieta. Cuando venía el Nino ella dormía con nosotros, sin trepidar en despertarnos a media noche sólo con el afán de jugar. Rasguñó muchas espaldas y piernas, era violenta. Sin duda una “bella sin alma” de tomo y lomo.

El 18 de febrero de 2003 regresando a casa para mis dos horas de colación, Violeta no apareció en la puerta, ni tampoco cuando abrí la reja o la puerta principal... el corazón me latía muy fuerte. Abrí la puerta de la cocina y ahí estaba, muerta. Di un grito tan espeluznante, que mis amigos-vecinos D., P. y su hijita J. volaron, porque no me explico la velocidad a la que llegaron incluso estando tan cerca, fue casi instantáneo. Abrieron la reja asustados y no lo podían creer. Lloré tanto y tan fuerte... me dolió el alma.

Mi amigo P tomó una bolsa y la echó; le grité que por favor no la botara pero su intención no era otra que ocultarla de mi vista. J lloraba conmigo entendiendo que su gatita-amiga ya no estaría más para jugar con ella.

Por esas cosas de la vida, el Nino que ya vivía en Ovalle no viajó como tenía que hacerlo, y pudo más tarde oficiar de sepulturero.

Me fui al trabajo llorando, estuve toda la tarde llorando, y regrese llorando. A esa hora la noticia de su muerte ya había dado la vuelta a Serena, Santiago y Los Andes, así como en el barrio... no teníamos patio, sólo un pequeño antejardín.

Poco a poco llegaron los niños del pasaje, eran muchos y preguntaban porque “el vecino” hacía un hoyo; les tuve que explicar que Violeta había muerto... uno se fue a llorar a su casa, otros buscaron flores y dijeron cosas agradables sobre ella. Fue un pequeño y sentido funeral.

J todavía corta flores y las tira al jardín-tumba de su casa del lado. En la memoria de muchos Violeta aún existe.